Llegados a este punto, creo que es necesario hacer un ejercicio de reflexión y si uno mismo (yo), es bueno para hacer críticas sobre los demás, creo que sería una falta de responsabilidad no ser autocrítico y sacar a relucir mis mejores perlas.
Todos sabéis que el vino mejora con el tiempo, las personas, aveces también; ese no es mi caso. El implacable pasar de los años, no hace más que mermar mis ya de por sí, pocas cualidades con las que venía de fabrica y el devenir de los siguientes años, no augura mejoría alguna.
Empecemos por lo material, lo físico vamos. Es un hecho que lo años no pasan en balde para nadie y yo no podía ser la excepción que confirmara la regla, sino que además de ganar los típicos kilitos de más (y cuando digo kilitos digo bastantes), la naturaleza ha querido que mi preciosa mata de pelo negra se tornase de un color parecido a lo que desprenden los cigarros cuando los sacudes contra el cenicero. Por no decir que el alcohol, el tabaco y las drogas han dejado mi capacidad física (y mental) a la altura del betún.
Lo siguiente es por supuesto, lo de dentro, el carácter, y aquí es donde de verdad he degenerado, incluso más que Extremoduro (que ya es decir). Y hablando de Extremoduro os diré, que cada día que pasa me vuelvo "más guarro y más perro", metaforicamente hablando claro, pues la higiene personal la sigo manteniendo a la orden del día. Otra de las "cualidades" que me ha regalado el paso de los años, es sin duda mi carácter obtuso con tendencia a renegar de todo y de todos, convirtiéndome en un ser huraño, misántropo, esquivo y totalmente antisocial, llegando a rozar aveces el autismo; lo que comunmente se conoce en Japón como un "hikikomori".
Mi manera de ver la vida, también ha sufrido un cambio drástico y parece que las cosas han perdido todo su color, por no decir que todo lo que hago me deja un sabor a mierda en el paladar. Una de las poquitas cosas que aun me llena, es sin duda el trabajo. Esto es algo que ni en un millón de años me hubiera imaginado, pero mira tú por donde también tiene su lado positivo: Me pagan por hacer algo que me gusta.
Podría pasarme la noche entera soltando calificativos desagradables sobre mi persona, pero lo más sencillo de todo es que me lleguéis a conocer por vosotros mismos y tengáis la oportunidad de juzgarme (si es que podéis, para más info leer el tatuaje de mi antebrazo izquierdo). Sin mucho más que decir, me despido con un cordial "iros todos a tomar por culo" y que descanséis. Agur.
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