sábado, 19 de febrero de 2011

DIARIO DE UNA EXISTENCIA MISERABLE

Hoy no os traigo ninguna crítica ácida, ni sátiras, ni siquiera un mero comentario de mal gusto  a los que os tengo acostumbrados, tanto dentro del blog como en la vida real. Los que ya me conocéis de hace años, sabréis de mi  mala costumbre de opinar sin tener en cuenta las consecuencias.

Hoy, lo que os traigo es una simple reflexión sobre mí mismo. Para los que no gocéis de un carácter bipolar como el mío, quizá os cueste un poco entender lo que más adelante os narraré, pero os prometo que me esforzaré al máximo para que os hagáis una mínima idea.

Todos tenemos días buenos y días malos, eso es un hecho. Aveces nos sentimos mejor y otras peor. Pero lo que no es tan común, es que éstos altibajos se sucedan todo el tiempo y en un mismo día puedas pasar de sentirte el rey del mundo, a la sanguijuela más arrastrada de todo el reino animal, unas cien veces. Creedme, es bastante molesto, para tí mismo porque las emociones que se suceden dentro de ti, te dejan agotado y para los demás, muy simple, nadie sabe por donde abordarte y eso crea incontables malentendidos. Muchas veces intento ponerme en el pellejo de los demás e intentar comprenderme, creo que es un trabajo encomiable. Y para quitarle hierro al asunto pondré una bonita foto.

Ah! Aya Hirano, ahora ya me siento mejor.

Ahora llegamos a un tema que seguro os causará algo de morbillo, y para amenizar la lectura no viene nada mal.
Yo no nací con este carácter (bueno, un poco si), sino que lo he ido adquiriendo con el tiempo y ha habido un factor que ha contribuido notablemente a este cambio: LAS DROGAS.


Sabía que os encantaría el tema. Cuando hablo de drogas todo o casi todo el mundo podrá opinar con conocimiento de causa, pero yo me refiero a un mundo más oscuro, más peligroso y por supuesto, menos glamouroso. Todos durante nuestra juventud hemos tenido nuestros roces con ellas y podríamos hablar incluso de un coqueteo continuo. Pero de lo que yo hablo no es de un coqueteo, sería más como un folleteo interminable, pero con las más fea.

No me voy a meter en polémicas sobre si unas drogas son mejores que otras, como ya he discutido muchas veces con incontables amigos y conocidos. Todas y absolutamente todas son drogas. Y que nadie se engañe, no hay una droga mejor que otra, sólo hay unas peores que otras, si me permitís la redundancia.

Poco más hay que decir que no sepáis ya, da igual cannabis, cocaína, metanfetamina o heroína, todas se cortan con el mismo patrón y el que diga que no, que a partir de ya, apague el porro que se está fumando o sople la raya que tiene delante. Pero para siempre.Y entonces yo, me tragaré todo lo que escrito hoy, y con patatas.

Para terminar otra esplendida foto. Saludos.

No es tan erotica como la otra,
pero Konata también tiene lo suyo